BACHOFEN, EL JUEZ QUE DESCUBRIÓ EL DERECHO DE LAS MADRES

 

Sobre Johann Jakob Bachofen y «El Matriarcado», primera traducción al español. Hay un hombre en la Basilea del siglo XIX que de día juzga delincuentes y de noche lee sobre las madres de la Antigüedad. 
 
Es jurista, profesor de derecho romano, juez del tribunal penal, y tiene una obsesión que no lo deja tranquilo: en los libros de los griegos y los romanos hay huellas de un mundo anterior, un mundo donde el parentesco no venía del padre sino de la madre. Ese hombre es Johann Jakob Bachofen (1815-1887), y en 1861 publica un libro enorme, extraño, inclasificable: Das Mutterrecht, el derecho materno. 
 
Quinientas páginas de griego, latín, mitos, inscripciones y leyes, para demostrar una sola cosa: que antes del régimen del padre hubo un régimen de la madre, y que ese régimen no fue un capricho de un pueblo, sino una etapa de la cultura humana. Un hombre de su ciudad Bachofen no fue un revolucionario. 
 
Fue un burgués de Basilea, conservador en política y en costumbres, que estudió en Gotinga y en Berlín con los grandes romanistas de su tiempo y volvió a su ciudad a enseñar. Fue contemporáneo y colega de Jacob Burckhardt, el historiador del Renacimiento, en la misma universidad; y cuando en 1869 llegó a Basilea un joven profesor de filología llamado Friedrich Nietzsche, el ambiente culto de la ciudad ya leía a Bachofen. 
 
La Basilea de entonces era una ciudad pequeña con una universidad desproporcionada: allí convivían el historiador de la cultura, el filólogo que iba a escribir El nacimiento de la tragedia y el jurista que estaba descubriendo el matriarcado. Bachofen viajó a Italia y a Grecia, y se trajo de esos viajes la convicción de que las piedras y los mitos dicen cosas que los documentos no dicen. Su método fue el de un anticuario: juntar todo, comparar todo, y leer el símbolo como quien descifra una escritura. La tesis El Matriarcado sostiene tres cosas, y las tres eran escandalosas en 1861. 
 
Primera: el derecho materno, los hijos nombrados por la madre, la herencia por la línea materna, el poder de la mujer en la casa y en el Estado, existió y fue anterior al derecho paterno. No en un pueblo, en muchos: en Licia, en Creta, en Atenas, en Lemnos, en Egipto, en la India, en la antigua Hispania. 
 
Segunda: antes de ese derecho materno hubo un estado todavía más antiguo, al que llama hetairismo: una vida sexual sin regla, sin matrimonio exclusivo, donde la paternidad no se conocía. El derecho materno nace, según Bachofen, como una reacción de la mujer contra esa selva: la disciplina conyugal y la ginecocracia son, en su lectura, la forma en que la mujer se protege. Tercera, y es la más honda: el motor de la historia no es la economía ni la política, sino la religión. 
 
Para Bachofen, cada forma de familia corresponde a una idea religiosa: la tierra, la luna, el sol; Deméter, Isis, Apolo. Y el paso del derecho materno al paterno es el paso de la materia al espíritu, de la noche al día, de la izquierda a la derecha. El libro que nadie leyó (y que todos discutieron) En vida, Bachofen fue ignorado. Publicó con su dinero, en una casa de Stuttgart, y los filólogos de su tiempo lo miraron con desconfianza. Murió en 1887 sin ver el efecto de su obra. El efecto llegó después, y por caminos raros. 
 
En 1884, Friedrich Engels lo citó en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado y convirtió el derecho materno en pieza del materialismo histórico. A principios del siglo XX, el círculo del poeta Stefan George, con Ludwig Klages y Alfred Schuler, lo recuperó como profeta de la Madre y de la noche. El psicoanálisis lo leyó por su interpretación del símbolo. Y la arqueología y la historia de las religiones, de Jane Harrison a Walter Burkert, discutieron durante un siglo su idea de la ginecocracia, a veces para aceptarla, muchas más para discutirla. 
 
Porque hay que decirlo: hoy la antropología no acepta la reconstrucción histórica de Bachofen tal como él la propuso. 
 
El hetairismo primitivo y la ginecocracia universal no están probados, y muchos de sus datos son forzados. Pero el libro sigue siendo una pieza mayor, por otra razón: fue el primero en tomar en serio el problema del poder de las madres, y en ponerlo en el centro de una investigación sobre el derecho, el mito y la religión. 
 
Por qué traducirlo ahora En español, El Matriarcado no estaba traducido completo. Existe una selección de 256 páginas que circula desde hace décadas, hecha sobre una parte del texto. El libro entero, los dos volúmenes de 1861, nunca se había traducido. Por eso esta traducción: porque hay un lector que necesita tener la fuente a mano, y porque hay algo en el libro que sigue intacto. 
 
Bachofen mira la luna y ve el rostro de una etapa del mundo. Miremos nosotros también: en la luna que él puso en el centro de su sistema está, todavía, la pregunta que no se ha terminado de responder: de quién es el hijo, de quién es la herencia, de quién es el nombre. 
 
La primera entrega, el prólogo y la introducción del libro, donde Bachofen expone todo su sistema, ya está disponible para leer y descargar: 
 
https://literaturas.org/libros/el-matriarcado/ 
 
El Matriarcado, de Johann Jakob Bachofen. Traducción de la editorial. Otras Literaturas.

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