CORTAR LA MORDAZA
«No se puede llegar fácilmente a una comprensión profunda de la realidad que tenemos ante nuestros ojos, sin dar un nombre a la raíz de los males que nos aquejan.» Sollicitudo rei socialis, 36 En 1895 el Estado argentino publicó el censo nacional. El país tenía 4.044.911 habitantes, y el censo contó 769 personas afrodescendientes: 315 «procedentes de África» y 454 argentinas de ascendencia afro. Veintiséis años antes, en 1869, el mismo Estado había contado 3.689. La cifra había caído a la quinta parte. Y el censo de 1895 escribió, en sus propias páginas, lo que esa caída significaba: «la raza americana gana en belleza mientras que desaparece todo lo que caracteriza a la raza africana en cuanto a las facciones, para no dejar algunas veces más rastros que los cabellos crespos». El documento no dice «los eliminamos». No dice «murieron en las guerras, en las epidemias, en la pobreza, en el silencio». Dice: gana en belleza. La desaparición...








