CINCO MINUTOS ANTES DE LA ETERNIDAD
"Sin belleza no sabemos avanzar. Ella es nuestra guía, una musa para nuestras ecuaciones" J. Ignacio Latorre, Sobre la belleza de las ecuaciones La noticia llega un martes 23 de abril a las 7:43 de la mañana. No por cadena nacional ni por decreto. Llega como llega lo irreversible: a través de un paper en Nature, un hilo de Twitter que se vuelve insoportable, el llanto de una divulgadora científica en la televisión pública. La divulgadora se llama Elena Suárez. Tiene 51 años, pelo cano recogido en un rodete, lentes de marco rojo. Nadie recordará su nombre después de esa mañana, pero todos recordarán su voz: ese timbre que intenta sereno y se quiebra igual, como un vidrio que aguanta pero ya tiene la grieta. "Perdón si mi voz tiembla", dice. Se toca los lentes, busca algo en el teleprompter...





